Dani Mérida gana a Rublev y se lo termina de creer en el US Open y Paula Badosa se lleva el partido más extraño
Allá por el mes de mayo Dani Mérida admitía en una entrevista con LA RAZÓN que cada vez empezaba a creerse más dónde estaba. En su primera temporada como profesional, ya había disputado una final ATP, en Bucarest, que perdió contra el argentino Navone. Esa confianza se ha ido sumando a su tenis, y desde ese momento sus resultados mejoraron y lo que está haciendo ahora es terminar de creérselo. Disputó su primer Roland Garros y su primer Wimbledon, y después, ya sí, logró su primer título ATP en Umag, el mismo escenario en el que Carlos Alcaraz inauguró su palmarés en 2021. Su rendimiento en la gira americana de pista dura ha sido de notable alto: cuartos de final en Montreal, superado por Tien; y tercera ronda en Cincinnati, donde no pudo con Fritz. Sólo ha perdido con jugadores que tienen mejor ranking que él. Su camino en el US Open estaba lleno de trampas desde el principio, con jugadores experimentados como Fucsovics en primera ronda, al que despachó en tres sets; y después Andrey Rublev, tenista que hasta hace nada estaba en el «top 10». Es verdad que la tendencia del ruso en los últimos meses es a la baja, pero siempre es un rival a tener en cuenta, con una de las mejores derechas del circuito. Mérida remontó tras ceder en el primer set y también tras verse con break abajo en el cuarto parcial: 6-7 (3/7), 6-2, 6-4 y 6-4.
La historia de Martín Landaluce y Rafa Jódar es muy bonita: dos jugadores de la misma generación, rivales desde niños y que ahora están en el circuito, con Jódar pegando el estirón. Pero hay un tercer madrileño que también los mira y que se motiva. En el ranking comenzó en Nueva York en el puesto 39: está entre Rafa y su impresionante año y entre Landaluce y su avance de forma más lógica. Por edad, 21 años, también está entre Alcaraz, algo más mayor, y los otros dos jugadores nacidos en la capital de España, más jóvenes. Su próximo rival será el estadounidense Michelsen, con el que ya ha coincidido dos veces este curso. Al comienzo, en Indian Wells, se impuso Michelsen (6-3 y 6-4), pero recientemente, en Montreal, venció el español por 6-4, 6-7 (4/7) y 6-1.
Quien no pudo avanzar fue Jaume Munar, que perdió con Rinderknech (7-6 [7/4], 6-2 y 7-5).
En el cuadro femenino Paula Badosa vivió una situación extraña. Se enfrentaba a Kasatkina, la rusa nacionalizada australiana en 2025. El duelo empezó el martes y la catalana lo tenía muy encaminado, pero la lluvia hizo acto de presencia cuando el partido iba 6-1, 5-4 y 40-40, con saque a su favor. Le quedaban dos puntos para irse a la cama con una victoria, pero las circunstancias obligaron a parar y no se pudo reanudar, por lo que se fue al hotel con la incertidumbre de qué pasaría al día siguiente. «La verdad es que lo he pasado fatal. Irme a dormir con esta situación... La verdad es que sólo he dormido cuatro horas. Estaba muy nerviosa porque sabía que dependía un poco de mí, estaba muy cerca del final. Como tenista yo siempre he pensado que lo más difícil es cerrar los partidos, pero empezar un partido para cerrarlo me ha costado mucho», confesaba Badosa en Movistar +. Podía ser un «duelo» de dos puntos, de dos saques directos, por ejemplo, sin que su rival tocara la bola, o, si perdía el juego, podía estar en cancha quién sabe si una hora más. Hay que prepararse para ambas posibilidades y la rutina es la misma: comer con tiempo, el calentamiento previo...
Finalmente, ni una cosa ni otra. No fue corto, pero sí tuvo final feliz pese a la parte de agonía porque necesitó seis pelotas de partido en el día (había tenido ya tres en la jornada del martes), para conseguir avanzar. También defendió dos pelotas de rotura. «El saque me ayudó», confesó una jugadora que sigue peleando con sus problemas de espalda, pero que no pierde la sonrisa. Su próxima rival será Coco Gauff, una prueba de nivel, aunque seguro que la estadounidense tampoco está tranquila porque sabe del potencial de Badosa si está sana.