La vuelta al cole (y a los piojos): estos son los trucos para mantenerlos a raya
Piojos y liendres vuelven al cole convirtiéndose en la pesadilla más común entre las familias. Estos parásitos se transmiten principalmente por contacto directo entre cabezas, y es por ello que la vuelta a las aulas se convierte en la cuna de los picores.
Los piojos son especialmente frecuentes durante la edad escolar y, tal como señalan los expertos, su aparición no guarda relación con la falta de higiene. Sin embargo, existen sencillos hábitos que las familias pueden incorporar en su rutina para detectar una posible infestación lo antes posible y evitar así que los parásitos ganen territorio.
Medidas de prevención
Conocer las zonas de mayor riesgo, los objetos que pueden favorecer el contagio y las señales de alerta permite actuar con rapidez y eficacia. Sin más misterio, revisar con regularidad las cabezas de los más pequeños y, en especial, si notamos que se rascan con insistencia. Debemos vigilar las zonas situadas tras las orejas y la nuca, y también tener en cuenta que las liendres se manifiestan como pequeños puntos blancos que no se desprenden con facilidad al pasar la mano: cuidado con confundirlas con caspa. Hay que procurar llevar a cabo la revisión con buena iluminación y bien equipados. En este caso la lendrera o peine de púas muy finas será nuestra mejor aliada y facilitará la detección tanto de parásitos adultos como de liendres que aún no han eclosionado.
Esto no se comparte: ni peines, ni cepillos ni accesorios para la cabeza
La cabeza no es el único transmisor, los objetos personales son muchas veces los culpables del contagio. Desde peines a horquillas, diademas y gorros. Se recomienda encarecidamente que cada niño haga uso exclusivo de sus propios accesorios y evite intercambiarlos con sus compañeros, incluso en situaciones puntuales. Una medida que cobra especial relevancia en actividades extraescolares de carácter deportivo.
De todas formas, en casa conviene desinfectar o sumergir en agua caliente las pertenencias con regularidad, especialmente si se ha detectado algún caso de piojos en el entorno del niño. En estos casos, medidas adicionales como llevar el pelo recogido en trenzas y coletas son clave para disminuir el roce entre cabellos y frenar la plaga.
Evitar productos antipiojos como método de prevención
Un error habitual es aplicar los tratamientos antiparasitarios de forma preventiva, antes de que los piojos se manifiesten. La Asociación Española de Pediatría desaconseja el uso de colonias y lociones antipiojos cuando el niño no presenta una infestación activa, ya que el uso indiscriminado puede desembocar en una resistencia de los parásitos que terminará por reducir la eficacia de los tratamientos cuando sean realmente necesarios.
¡Pero ojo!, aunque el picor y rascado frecuente son indicios habituales de alarma, algunos niños apenas experimentan molestias. De modo que la prevención efectiva no radica en sustancias químicas, más bien reside en una revisión periódica, que resulta más fiable que la aparición de síntomas y nos permitirá actuar de inmediato.
El tratamiento definitivo
Una vez confirmada la presencia de liendres y piojos, existen distintos tratamientos disponibles en farmacias para abatir a estos minúsculos seres. La Asociación Española de Pediatría recoge varias opciones en todos los formatos: spray, champú, loción o espuma... aunque lo más importante es complementarlos con la retirada manual desde la raíz a las puntas empleando una lendrera de púas muy finas y repitiendo el proceso mecánico mechón por mechón. De esta forma se garantizará la destrucción de los parásitos y sus huevos, evitando así nuevas eclosiones.