Hace prácticamente un siglo que el arquitecto Francisco Javier de Luque y López proyectó un edificio en Triana, situado entre las actuales calles Clara de Jesús Montero y Manuel Arellano, para albergar a parte de los visitantes que recibiría la ciudad con motivo de la Exposición Iberoamericana de 1929. Un inmueble de estilo regionalista que realmente nunca funcionó como un hotel y que acabó transformándose en uno de los corrales de vecinos más emblemáticos de la otra orilla del Guadalquivir. La realidad es que en este tiempo ha estado condenado por la falta de mantenimiento, y que incluso estuvo a punto de obligar a demolerlo en los años 80 del siglo pasado . Tras salvarse de la piqueta, el Ayuntamiento de Sevilla se hizo con su propiedad y lo transformó en uno de los reclamos culturales del barrio, aunque sin que se resolvieran sus patologías. Ahora, a sólo tres años de su centenario en 1929, afronta la que será la reforma más importante de toda su historia. El gobierno de José Luis Sanz ya tiene en su poder el proyecto de ejecución que va a posibilitar la rehabilitación integral del edificio, con una inversión que superará los 475.000 euros . Más allá de acabar con las deficiencias que han detectado los técnicos, esta intervención persigue también resolver los problemas de accesibilidad que padecen sus vecinos hace años, muchos de edad avanzada y con limitaciones de la movilidad. Fuentes municipales han confirmado a ABC que la intención de la Delegación de Patrimonio es que la publicación del contrato se lleve a cabo en las próximas semanas. De hecho, no es la primera vez que se intenta, pues a finales de diciembre de 2023 se anunció la licitación de la redacción del proyecto, pero la adjudicataria no presentó el trabajo contratado y el Consistorio se vio obligado a resolver el encargo y reclamar una indemnización, lo que retrasó la tramitación más de lo esperado. La ralentización de este procedimiento ha permitido culminar un proyecto más completo para este edificio protegido, declarado incluso como Bien de Interés Cultural (BIC), incorporando mejoras que se obviaron en un primer momento. Pero a su vez también se ha apostado por simplificarlo, lo que va a permitir que no haya que desalojar a los aproximadamente 60 vecinos que todavía residen allí . Entre otras cosas porque, salvo molestias puntuales, las obras de reforma, que durarán entre 18 y 24 meses, serán compatibles con la vida ordinaria de este corral de viviendas. Todo ello, además, con el objetivo de que la estética tradicional del Hotel Triana siga intacta cuando se dé por finalizada la rehabilitación, conservando los materiales, los tonos blancos y azules de sus elementos y su disposición alrededor de un patio central. La rehabilitación del Hotel Triana tiene como su elemento más destacado la instalación de dos ascensores que mejorarán la accesibilidad de este edificio. Sin embargo, y partiendo de esa necesidad, se aprovechará también para la reparación de la fachada exterior e interior del inmueble, acabando con los desprendimientos de su revestimiento que se han producido en los últimos años. Además, se va a restaurar la balaustrada de madera de la galería que actúa como distribuidor de acceso a las viviendas, aunque va a conservar el mismo aspecto. Finalmente, se incluye la mejora e impermeabilización de las cubiertas para evitar las filtraciones del agua de lluvia. La actuación se completará con otras intervenciones menores de algunos elementos como los pináculos de cerámica que rematan la estructura del edificio y que constituyen una de las piezas más características de todo el conjunto. Al margen de este proyecto, el Ayuntamiento de Sevilla estudia la opción de aprovechar estos trabajos para proceder también a la individualización de los contadores de agua . Una reforma que se sumará a la actuación que ya se ha llevado a cabo a través de Edificios Municipales y que ha consistido en la reparación de una tubería de abastecimiento con una pequeña rotura en un tramo poco accesible, utilizando para ello los medios especiales de trabajos verticales en altura. La intención del gobierno de José Luis Sanz es que esta rehabilitación sea una realidad antes de que se cumpla el primer centenario del edificio en 2029 y que, además, el patio central pueda volver a recuperar algunos espectáculos de la programación de la Velá de Santa Ana.