Crítica de 'Holy Spider': Asesino múltiple y mujeres iranís
La base del argumento es un hecho real ocurrido en la ciudad santa de Mashhad en 2001 (la fecha es importante por lo que significó aquel 11-S para el mundo), donde un psicópata asesinaba a prostitutas empujado por su fanatismo religioso. Abbasi organiza la trama sobre dos puntos de vista reveladores: el del tarado, al que se sigue en sus fechorías, y el de una periodista que llega a la ciudad para investigar los crímenes, con lo que, además de contar los sucesos y la investigación, se dibuja a través de estos dos personajes el carácter misógino, fanático y opresivo de la sociedad.
El director criba rápido de su historia lo que tiene de intriga, enseguida se descubre al asesino, y se vuelca en subrayar el poco valor que se le da socialmente a la mujer, aunque en este caso con la particularidad de ser periodista y saber esgrimir con valor los pocos derechos que tiene (su llegada al hotel es ya descriptiva de la enfermedad de su entorno y el carácter de ella). En la atmósfera de la película intervienen lo nocturno y sórdido junto a lo diurno y familiar: se ve al tarado como esposo, como padre y como tosco depredador; y a ella, noche y día enfrentada a la suciedad, el menosprecio y la desgana oficial por perseguir unos crímenes admitidos, o admisibles.
Valoración de ABCPlay
Oti Rodríguez Marchante
La actriz Zar Amir-Ebrahimi fue premiada en el Festival de Cannes por su interpretación serena e inteligente, y probablemente también por su valor (es iraní, tuvo que huir a Francia y en su país está condenada a diez años de prisión y un centenar de latigazos). En lo que es el epílogo se huele la conclusión de la película, Zar Amir mira unas imágenes en su tomavistas y se ve con espanto el raigón y la carcoma de una crónica que siempre tiene segunda parte.