Una fábula vasca con demonios incluidos
Es un festival pequeño en el sentido de bajo presupuesto pero grande en imaginación para decorar la fachada del teatro Principal y del vestíbulo con un esqueleto ahorcado o cosas así, y a la vez llenar esa sala con un público entregado que quiere mucho al certamen. Pero se empeñan en cambiar las cosas para empeorarlas: por un lado, se ha acabado con las grandes sesiones "continuas" para pasar a normales. ¿Por qué? No hay respuesta. Por otro lado, una absoluta dependencia del Festival de Sitges. Pero bueno, vamos a detenernos en las películas a concurso. El encuentro se ha inaugurado con "Errementari", de Paul Urkijo Alijo, una magnífico filme ambientado en el folklore vasco y que fue muy bien acogido en el pasado Sitges, película a la que siguió también otra del certamen catalán, "Mom anda Dad", dirigida por Brian Taylor, con un histriónico Nicolas Cage que cuenta la historia de unos padres que quieren matar a sus hijos. La sala estalló en risas cuando el "padre" de Cage lo quiere matar también. Ovación cerrada. Se proyectó también "House of the disappeared", de Lim Dae-Woong, filme de Corea del Sur un poco lioso por todos los cambios en el espacio-tiempo y puertas que se abren y cierran y se mezclan con viajes en el tiempo. Entretenida, al fin y al cabo. Y para terminar el día a eso de las 3 de la mañana, "Downrage", de Ryuhei Kitamura, una cinta violenta con una cierta sensación de claustrofobia y miedo a lo desconocido. Narra las aventuras de seis estudiantes que viajan en coche por una aislada carretera. Un neumático estalla, salen del vehículo y no ha sido un pìnchazo sino un disparo. Un francotirador les amenaza, el único refugio es meterse en el coche. Interesante.