Ciudadanos gana y los independentistas logran mayoría en escaños pero no en votos
Las elecciones dejaron ayer la imagen de una Cataluña fracturada en dos, con una participación masiva, y en la que Ciudadanos (Cs) consiguió una victoria histórica: 37 parlamentarios, 12 más que en 2015, y más de un millón de votos. El «procés» se salda en las urnas con una movilización sin precedentes de los catalanes que están en contra de la ruptura con España. Pero también con una movilización contundente del votante independentista, que se mantiene firme en sus posiciones pese al fracaso del «procés» y de haber visto las desastrosas consecuencias económicas de la unilateralidad. La participación rozó el 82 por ciento, la cifra mágica que según los expertos creaba el escenario más favorable para el voto constitucionalista. Pero no fue suficiente para frenar al independentismo.
El bloque secesionista suma 70 escaños, dos menos que en los anteriores comicios, y unos 95.000 votos más. En concreto, Juntos por Cataluña (JxC), 34; ERC, 32; y la CUP, 4, que se deja seis parlamentarios. Estas elecciones eran un examen sobre quién tenía la hegemonía dentro de este bloque y la sorpresa saltó al imponerse el partido de Carles Puigdemont frente a ERC y pulverizar la mayoría de los sondeos. Pueden gobernar, pese a que Arrimadas haya sido la lista más votada, porque los vetos cruzados y entre bloques perjudican a la líder de Cs. No obstante, se abre un escenario de gran incertidumbre pese a que anoche JxC y ERC ya escenificaron su disposición al acuerdo: referéndum y eliminar 155. Les bastaría con la abstención de la CUP. La división interna augura fuertes tensiones en la negociación y que Puigdemont se imponga en su radicalidad a Junqueras marca el perfil del posible nuevo Gobierno, que si insistiese en la ilegalidad obligaría a mantener vivo el artículo 155. Entre los interrogantes está ver si Puigdemont cumple su promesa de regresar a España para ser investido, lo que implicaría su detención. La contundente victoria de Arrimadas deja en teoría al secesionismo sin legitimidad para seguir con la República catalana y la desconexión diseñada en la anterior Legislatura. Pero no han presentado un proyecto alternativo en campaña y en sus liderazgos habrá más bajas por futuras decisiones judiciales.