Carmen Franco: la larga despedida de un apellido
Los hijos y nietos de Carmen Franco y Polo están desolados tras su fallecimiento ayer como consecuencia de un cáncer terminal. Luis Alfonso de Borbón, hijo de Carmen Martínez-Bordiú, no dudó en comunicar la triste noticia a través de las redes sociales en cuanto se produjo: «Dios se ha llevado a Man (D.E.P.), pero ella no se ha ido: la tendré siempre en mi corazón. Pasó de puntillas durante 91 años, dejando un recuerdo fabuloso a todos los que la conocieron y a mí, un vacío enorme. Querida Man, siempre serás mi súper abuela, mi segunda madre, uno de mis pilares y mi ejemplo a seguir». Junto a la dedicatoria, una foto suya con su abuela en la boda del Rey Felipe VI y la Reina Letizia, en 2004.
«Fuiste una gran cristiana, con muchos valores y muy bondadosa; te encantaba viajar y descubrir otros lugares; eras de las personas más cultas que he conocido, con una gran memoria y siempre informada de todo; compartíamos aficiones, como disfrutar de la naturaleza y ver jugar a la Selección Española o al Real Madrid; me impresiona la gran señora que siempre fuiste, con tu saber estar, tu elegancia, tu integridad, tu serenidad, tu alegría, tu paciencia, tu sinceridad, tu fortaleza y tu apertura de mente. Si hubiera que definirte, repetiría lo que dijo mi primo: “Man es Man”. Te quiero mucho», finaliza su nieto.
Uno de los primeros en acudir al Tanatorio Sur de Madrid para dar el pésame a los siete hijos de la fallecida y sus nietos fue Pocholo Martínez-Bordíu, hijo de los barones de Gotor y sobrino de Cristóbal Martínez-Bordiú, marqués de Villaverde, marido de Carmen Franco. También Paloma Cuevas, acompañando a su padre, Victoriano Valencia; Juan Miguel Villar Mir y su mujer, Silvia de Fuentes Bescos; la baronesa de Alaquas, Amparo Corell, que es madrina de uno de los hijos de Luis Alfonso; Paloma Segrelles, junto con sus padres, Paloma y Francisco; el ex teniente coronel Antonio Tejero; Fabiola Toledo, hermana de Jose Toledo, ex mujer de Cristóbal Martínez-Bordiú; los duques de Terranova, Gonzalo de la Cierva y Patricia Olmedilla; Koki Font y su hija Yolanda, entre otros.
Según informó la primogénita, Carmen Martínez-Bordiú, los restos mortales de la única hija de Francisco Franco y Carmen Polo reposarán en la cripta de la catedral de La Almudena junto a su esposo, Cristóbal Martínez-Bordiú, marqués de Villaverde, y no en el Cementerio de El Pardo en el panteón familiar donde descansa su madre, Carmen Polo, fallecida en febrero de 1988.
Sin esperanzas
Antes del verano sus amigas ya notaron algo extraño en Carmen Franco y concretamente, una de ellas que la conoce desde niña, María Dolores Bermúdez de Castro, le recomendó que fuera al médico, pero la duquesa de Franco no quiso. Quizá porque barruntaba que los galenos le pudieran decir algo que no deseaba oír, así que prefirió pasar el verano con su agenda programada, lo que incluía varios viajes. Algo se debió complicar cuando al regreso de un crucero que realizó con sus amigas por el Rhin, para celebrar su 91 cumpleaños, se decidió a acudir al médico. Fue entonces cuando escuchó que tenía un cáncer y le pronosticaron que podían quedarle apenas unas semanas de vida. No quisieron darle esperanzas, ni tampoco disfrazarle la gravedad con medias verdades. Ella aguantó estoica la noticia, como hija de militar que era, y la comunicó a sus hijos. Tampoco evitó hablar de ello con la Prensa. Enseguida trascendió el mal que se llevó por delante a la única hija que tuvieron el que fuera Jefe del Estado español, Francisco Franco, y su esposa, Carmen Polo. Dicen que sus arraigadas creencias religiosas le ayudaron a asumir la noticia, aunque las últimas semanas sabía que el tiempo se acababa y decidió esperar a que llegara el momento final.
El dni número 3
Fue una niña que nació en Oviedo y a la que inculcaron las recias costumbres de una sociedad tradicional propia de la época y que en sus 91 años de vida tuvo que ir adaptándose porque su mundo familiar primitivo giró hasta las antípodas de lo que a ella le contaron que era la vida. Nació marcada hasta en el DNI –le dieron el número 3; su padre tenía el 1, y su madre, Carmen Polo, el 2–, fácil de recordar y producto de ser hija de quien gobernaba en España. Ella salió disciplinada. Enseguida se casó, en 1950, en la capilla del Palacio de El Pardo, con un médico cirujano, Cristóbal Martínez-Bordiu, y poco tiempo después comenzaron a llegar los hijos. Todos vinieron al mundo en El Palacio de El Pardo, donde residía toda la familia. Desde 1951 hasta 1964 nacieron sus siete hijos. Su marido, mientras, ejercía como médico en un hospital público.