En busca de Emanuela Orlandi, desaparecida en 1983, “donde indica el ángel”: abrirán dos tumbas dentro del Vaticano
Las tumbas de dos princesas alemanas que se encuentran en un cementerio dentro de las murallas del Vaticano serán abiertas mañana para comprobar si esconden los restos de Emanuela Orlandi, la hija de un empleado vaticano desaparecida en 1983.
La fiscalía vaticana dispuso la apertura de las dos tumbas después de la petición de la familia Orlandi, que no se ha rendido nunca en la búsqueda de la joven, cuya desaparición es uno de los grandes misterios del país.
El último capítulo de esta novela negra comienza con una misteriosa carta anónima en la que se lee un mensaje críptico: «Buscad donde indica el ángel». El resto de elementos del relato ya los tenemos. Una niña desaparecida, una familia rota cuyo empeño no ha sido doblegado, un presunto asesinato, la Iglesia, la mafia, miles de hipótesis y ninguna certeza. Y ahora, un ángel. Una pista que lleva directamente a una figura, en un cementerio del Vaticano, donde van a intentar poner fin a un suspense que dura ya 36 años.
El Vaticano ha ordenado que el próximo jueves sea exhumada la tumba de la princesa alemana Sophie von Hohenlohe y de la monarca de Dinamarca y Noruega Carlotta Federica di Meclemburgo. Ambas llevan enterradas desde hace siglos en el Cementerio Teutónico, un minúsculo camposanto ubicado dentro de los muros vaticanos, en el que se da todavía sepultura a personajes de relieve de origen germánico que hayan prestado servicio a la Iglesia. La localización sigue acrecentando el misterio. Y es que resulta que, en las lápidas de estas dos buenas mujeres, un ángel de piedra acompaña la famosa inscripción de «descanse en paz».
Para facilitar el acertijo, el remitente de la carta había adjuntado una fotografía que se corresponde con este lugar. No iba a ser todo tan difícil. Esta información llegó a manos de la familia de Emanuela Orlandi, la hija de un funcionario de la Santa Sede de la que no se ha vuelto a saber nada desde el 22 de junio de 1983, cuando salió de casa para ir a clase de música y nunca más volvió. De modo que la abogada de los Orlandi, Laura Sgrò, se presentó en la Secretaría de Estado vaticana para dar parte de lo ocurrido. Las investigaciones se han prolongado durante algunos meses, pero finalmente la oficina del Promotor de Justicia de la Santa Sede ha dispuesto que se abran las tumbas y se analicen los huesos que allí se encuentran, por si hay restos genéticos que correspondan con los de la pequeña Orlandi.
Indicios
El proceso llevará días o semanas. Un inconveniente para una época de noticias instantáneas, pero que debería resultar insignificante cuando estamos hablando de una historia que se escribe desde hace ya demasiado tiempo.
El encargado de la toma de muestras para el posterior examen de ADN, el profesor de medicina legal en la Universidad de Tor Vergata Giovanni Arcudi, explicó a la página de información del Vaticano que se examinarán los restos óseos "para su clasificación y datación y para todos los demás diagnósticos que se puedan hacer en antropología forense, para establecer la edad, el sexo, la estatura, etc".
Después de este primer examen, se podría "excluir la hipótesis de que los restos óseos pertenezcan a personas diferentes a las dos que fueron enterradas allí", agregó.
Pero en el caso de que se encuentren otros restos humanos, añadió, "el tiempo de la operación se alargaría y podría ser útil la identificación odontológica, el estado de los dientes, a partir del cual se puede rastrear hasta la edad".
Posteriormente se realizará el examen de ADN "para llegar a certezas y excluir de forma definitiva y categórica que en las dos tumbas haya algún resto atribuible a la pobre Emanuela".
"Para la prueba del ADN pueden ser necesarios 20 días, 30 días, e incluso pueden ser 60 días porque a veces hay que repetir la prueba", destacó el médico forense.