El secreto de Aston Martin: "Hay que mandar a la gente a su casa"
“Habiendo revisado la nueva evidencia, llegamos a la conclusión de que no había un acuerdo claro, como se sugirió anteriormente a los Comisarios Deportivos, en el que se pudiera confiar para determinar que las partes habían acordado (equipos y FIA) que un gato tocando un coche equivaldría a trabajar en el coche, sin más”, fue la resolución definitiva.
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