Real Madrid-Celta (2-0): El Madrid es feliz
Para lo que sea, para hacer un regate de ruleta, tirarse al suelo y robar un balón, empezar con limpieza la jugada de un gol, ser lateral o brillar de mediocentro, para lo que sea, la Champions y el Chelsea o el Celta y LaLiga está Camavinga, extraordinario en todas las facetas del juego, con balón y también sin él. Era un lateral izquierdo para momentos excepcionales y va a acaba la temporada ahí por mucho que se recupere Mendy. Ha dado estabilidad a una zona que hacía cojear al equipo. Con él, el Real Madrid gana posesión en el centro del campo, Vinicius se siente con más libertad y menos algunos errores en partidos que han quedado atrás, Camavinga no se despista en los encuentros. Su posición es la de mediocentro o interior (que fue en la que acabó el choque contra el Celta), pero esto es el Real Madrid y aquí hay que ganarse la vida. Él es joven y ahora es una máquina.
Camavinga es el ejemplo de que nunca se sabe cómo van a salir las temporadas. Hace unos meses cada aparición de Asensio en el campo, sin suerte, se tomaba a chufla alguna parte de la afición, que decía, con sorna: «!uerrá renovar». Ahora cada aparición de Asensio en el campo resulta decisiva para el rumbo de los partidos. Sucedió en ida contra el Chelsea y sucedió contra el Celta. Ahí estaba, presente para marcar su gol y después, para sacar el córner, que en la segunda mitad, remató como un avión Militao, cuando el Celta ya comprendía que contra este Madrid B también se tiene que hacer mucho más para ganarle.
El equipo vigués no estuvo cerca ni un momento. Ni en los primeros minutos, cuando el encuentro iba a un ritmo de paseo, como si nadie quisiese que pasasen cosas ni después, cuando aceleró Ceballos, se puso el Real Madrid a lo suyo y no hubo manera de detenerlo. Y por si acaso, por si el Celta despertaba, Courtois, ya mediada la segunda parte, se estiró cómo sólo él es capaz para desbaratar la mejor ocasión de Aspas y del Celta. Creía que le había regateado ya y después se lo volvió a encontrar.
El Real Madrid vuela
Va el Real Madrid a velocidad de crucero con esa confianza en a que piensa que le va a salir todo y no deja de intentar. Da igual que Ancelotti cambie a gran parte del equipo, que Nacho juegue en la derecha, que el equipo salga al campo sin Modric ni Kroos o que el goleador de Londres, Rodrygo no aparezca en el césped hasta el minuto 80 del partido. Hubo un tiempo, que parece lejano, que Ancelotti dudaba entre el brasileño y Asensio para la banda derecha, porque no se fiaba de ninguno en serio. Ahora pondría la mano en el fuego por los dos.
Para sacar a Rodrygo quitó a Vinicius y dejó en el campo a Benzema. Son los dos futbolistas que apenas rotan, además, del portero. Vini fue un show todo el rato que estuvo en el campo, con empate a cero y con la victoria confirmada. De su carrera, tras un pase excepcional de Ceballos, nació el primer tanto y de algunas cosas que hizo con la pelota, nacieron los gritos de sorpresa en la grada. Vini no ha decaído nunca y ahora el resto de la plantilla se ha unido a él.
Falta que Benzema se una a la fiesta de manera definitiva. Quizá es que sólo está esperando. La novela aún tiene que seguir avanzando.
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