El País Vasco se viste de amarillo
De Bilbao a la espectacular costa vizcaína con la joya de la corona que es San Juan de Gaztelugatxe, el paso por el ya mítico Vivero, la salida de Vitoria, la ciudad con más kilómetros de carril bici de España, hasta la siempre espectacular San Sebastián y su playa de la Concha y la belleza interior de Guipuzcoa hasta desembocar en tierras vasco-francesas en la tercera etapa con meta en Bayona. Tres etapas en las que el País Vasco quiere brillar. A la vez supondrá «uno de los mayores retos que hemos tenido que afrontar en nuestra historia», señala sin dudar Josu Erkoreka, consejero de seguridad del Gobierno Vasco.
Bilbao estará blindada al tráfico casi por completo desde el jueves por la tarde, cuando el exterior del Guggenheim acoja la presentación de equipos. Unos 1.700 ertzainas trabajarán en cada una de las tres etapas, 60 motoristas, 500 alumnos de la academia de Policía vasca. Unos 1.800 voluntarios y 26 parques de bomberos en guardia estarán movilizados del 1 al 3 de julio.
Los cortes de tráfico, ya han avisado desde el Gobierno Vasco, «influirán prácticamente en la vida de todos los vascos al menos durante unas horas». Desde los cortes de carreteras hasta de los accesos al aeropuerto de Loiu y el de Hondarribia.
Así que paciencia. A coger la bici y disfrutar del Tour. Por estas tierras, y con la excusa de la salida del Tour, se viene haciendo ya desde hace meses. Desde marchas cicloturistas, que acogidas por el sello de garantía de la ronda gala se han organizado en las tres capitales vascas con más de 3.000 participantes en cada una, hasta simulaciones en bicis estáticas, homenajes a los ciclistas vascos ganadores de etapas en el Tour, salidas en bicicleta para las familias y hasta ciclos de conferencias a los que incluso ha acudido el mítico Sean Kelly, en un homenaje al legendario equipo alavés KAS. El irlandés, ganador de cuatro de los cinco monumentos y de una Vuelta, señaló que «será una de las salidas más especiales de la historia del Tour por la pasión con la que aquí se vive el ciclismo. Recuerdo cuando venía a correr la Vuelta al País Vasco y las carreteras estaban plagadas de gente y yo pensaba para mí, ¿pero aquí nadie trabaja? ¡Todo el mundo estaba en las cunetas!».
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