Triplete de Jumbo en el Tourmalet, que lo acapara todo
Jumbo lo quiere todo y, de momento lo tiene. Su superioridad es tan grande que sólo necesita elegir cuál de sus corredores ganará la Vuelta. Y no parece que vaya a dejar tirado a Kuss en el intento. El equipo neerlandés tiene a los mejores de la carrera y tampoco rechaza los regalos de los rivales. De Evenepoel, por ejemplo, que se quedó en la subida al Aubisque a casi 90 kilómetros de meta. Sólo hizo falta un acelerón del equipo del líder para que el belga perdiera el contacto con el grupo de los mejores. Y con él, Almeida, el hombre que pretende compartir el liderato de UAE con Ayuso.
Era un enemigo menos. El principal, el que generaba dudas sobre el planteamiento de carrera, sobre cómo contenerlo. Remco siempre quiere pelea, pero desapareció demasiado pronto. Ni siquiera pudo Remco seguir el ritmo de Almeida, al que pronto perdió de vista y a Jumbo se le acabaron las preocupaciones
Sólo tuvo que esperar su momento. Y llegó a ocho kilómetros del final, cuando arrancó Vingegaard y Mas renunció a su rueda. Fue el único que se enganchó al ritmo del danés, el, ganador de los dos últimos Tours, pero primero se entretuvo cogiendo un bidón y después se puso a beber. En ese instante Vingegaard ya se había despegado de él y se marchó hacia la meta en solitario.
Por detrás, Marc no quería tirar de Kuss y dejaban que la distancia de Vingegaard siguiera creciendo. La única preocupación de Jumbo era que Roglic no parecía ir demasiado bien. Lo suficiente para ser tercero y confirmar el triplete de Jumbo.
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