Martín-Bagnaia, un duelo por el título de MotoGP sin puñaladas por la espalda
Jorge Martín y Pecco Bagnaia ya están en Barcelona. Ya han pisado por primera vez el circuito de Barcelona, el escenario que va a encumbrar a uno y va a dejar al otro a un paso de la gloria. El madrileño tiene 24 puntos de ventaja, un mundo para el que llega por detrás, pero también una losa que puede pesar si no se sabe gestionar bien. Pecco no depende de sí mismo, no le basta con ser perfecto sábado y domingo, necesita también un fallo grande de su rival, que ha aprendido la lección del año pasado, cuando era él quien llegaba sin margen de error y se ahogó en la orilla.
Ahora manda él y ha enfocado el fin de semana definitivo de otra manera, sin cargarse de responsabilidad. Simplemente quiere ser él mismo y no cambiar nada de lo que le ha llevado hasta aquí. "Mi objetivo va a ser pilotar a mi cien por cien, como siempre, como fue en Malasia. Obviamente, con un poco más de cabeza. Luego, ganar o no, será una consecuencia de hacerlo bien o mal", explicaba ante la prensa este jueves el de Pramac, que es un piloto distinto al de Valencia 2023. "El año pasado, idealicé mucho el hecho de ganar, estaba muy obsesionado con el título y pensaba que me cambiaría la vida. Yo creo que pase lo que pase el domingo o el sábado, mi vida va a ser exactamente igual. Quiero ganarlo, porque quiero ganarlo por mi gente, por mi equipo, por mi familia, por los periodistas que me apoyáis, por la gente que está en las gradas apoyándome, por ellos. Es así, a mí no me va a cambiar nada. Mañana seré el mismo, el martes me subiré en la Aprilia y el miércoles seguiré entrenando. Quiero hacerlo más por ellos", añadía Martín, que no quiere que lo enorme del premio le lastre en pista.
Martín tiene dos bolas de partido, una el sábado en la Sprint, que si gana es campeón, y otra el domingo, en la carrera larga. Le pueden bastar dos séptimos puestos, algo que ahora mismo sería sencillísimo para él. "Creo que yo no sé correr para ser séptimo. Creo que si fuese a hacer un séptimo cometería un error, seguro, porque no sé cómo se hace. Si hago séptimo, es porque estoy dando mi máximo y eso es lo que quiero hacer: dar mi máximo con cabeza y, obviamente, controlando riesgos".
Su situación es tan privilegiada que puede optar por ir a por el titulo en la Sprint o no forzar y dejarse una situación inmejorable para el último día. "Yo quiero cerrarlo y no quiero precipitarme. Eso es muy importante. Es algo que me lo llevo marcando últimamente, porque cuando me he precipitado es cuando he cometido un error. Entonces, si viene el sábado, lo cogeré con los brazos abiertos, iré a por ello. Pero, si no, he aceptado la situación de que el domingo puede ser una carrera muy larga y veremos qué pasa".
El plan de Pecco es más simple, sólo puede pensar en ganar las dos carreras, sumar el pleno de puntos, 37, y después esperar a que Jorge cometa un error. Lo que no va a hacer Bagnaia es provocar ese error con juego "sucio", porque no es su estilo, igual que sucede con Martín. Su rivalidad es blanca, cordial, sin la tensión fuera de la pista de otras grandes rivalidades del pasado. "No voy a tratar de generar nada extraño. Lo que tenga que suceder, sucederá. A él le ayudará Aleix y a mí los pilotos de la Academy de Valentino. Es una rivalidad sana, que no sucedía desde hace mucho tiempo y creo que puede ser bueno para el campeonato. Que sea un duelo justo, limpio", confesaba Bagnaia sobre sus opciones de conseguir el tercer título consecutivo.