El reemplazo para las mamparas de baño tiene nombre y apellidos: esta es la última tendencia que está revolucionando todos los hogares
Las reformas de baño en España están experimentando un cambio de tendencia. La clásica mampara de cristal, que durante décadas ha sido la solución por defecto para separar la ducha del resto del cuarto de baño, está cediendo terreno a una alternativa cada vez más demandada, y esta es la ducha italiana, también conocida como ducha a ras de suelo.
Lo más destacado de este estilo es su ausencia de plato elevado y, en muchos casos, también de mampara o, como mucho, una única hoja de cristal fijo. El resultado es un espacio diáfano, sin escalones ni perfiles metálicos, en el que el suelo del baño continúa hasta la zona de ducha y el agua se marcha mediante un sumidero lineal o de un desagüe situado en el pavimento.
El primer motivo que explica su éxito es estético. Eliminar la mampara abre visualmente el baño, algo especialmente valioso en pisos pequeños y reformas que tienen como objetivo sacar mejor rendimiento a todos los centímetros del baño. La ducha italiana aporta una imagen depurada, casi escenográfica, y permite jugar con materiales como el microcemento, los porcelánicos de gran formato o las resinas continuas, que van desde el suelo del cuarto hasta el interior de la zona de agua sin damnificar todo lo visual.
A todo esto se suma una cuestión que cualquiera que haya limpiado una mampara entiende a la primera. La humedad y la cal son dos enemigos muy destacados en las mamparas. Se acumulan restos de jabón, salpicaduras y, con el paso de los meses, manchas blanquecinas difíciles de quitar. Al prescindir de ese cerramiento, o al reducirlo a un único panel fijo, se simplifica enormemente la limpieza y se mejora la ventilación, lo que ayuda a controlar la humedad acumulada en la estancia.
Además, al desaparecer el escalón del plato y el paso elevado, la ducha italiana resulta mucho más cómoda para personas mayores, niños o para cualquier persona con problemas de movilidad. Y esto es algo que ya están solicitando los clientes en las primeras reformas de su nueva casa, ya se así se están anticipando a las necesidades de los próximos años, tanto de la propia ducha como de aquel que la va a usar, ya que la vejez pasa factura.
Para que funcione correctamente, requiere una buena pendiente en el suelo, una impermeabilización cuidadosa y, en muchos casos, picar el solado para rebajar el nivel del desagüe, algo que encarece la obra frente a la simple sustitución de plato y mampara. Aun así, la inversión convence. Según los estudios de arquitectura, empresas de reformas y portales especializados, la demanda no deja de crecer, y los catálogos de las grandes superficies de bricolaje ya la han colocado entre sus productos estrella del segmento del baño.