¡Roca Rey revienta Jerez! Cuatro orejas en su vuelta
Pocas veces la Feria del Caballo de Jerez ha acaparado el foco mediático tanto como este viernes 15 de mayo. Es cierto que los rematados carteles y el obligado recuerdo a Rafael de Paula y Álvaro Domecq ya hacían que los ojos de los aficionados miraran este ruedo con mayor atención que en otras oportunidades, pero está claro que la reaparición de Morante de la Puebla, protagonista indiscutible del ciclo con su doblete, y de Roca Rey, ambos heridos de gravedad en Sevilla, pero, sobre todo, las dos grandes fuerzas telúricas del escalafón, hizo que este día fuera realmente importante para toro el planeta taurino.
Ya en la mañana, la nutrida presencia de profesionales del toreo, así como diferentes personalidades de la actualidad social de Jerez y Andalucía, arropando al propio Morante de la Puebla, a Bernardo Soto, hijo de Rafael de Paula, y a María José García Pelayo, alcaldesa local, durante la inauguración de la escultura del genio del barrio de Santiago promovida por el diestro cigarrero vistió del día de acontecimiento. Si ya, desde hace días, se había colgado el cartel de “No hay billetes” en las taquillas de la plaza para los festejos de este fin de semana, el homenaje a Rafael hizo imposible conseguir un sitio al lado de la Puerta Grande de la plaza, donde ha quedado inmortalizado para siempre.
Una ovación de gala al terminar el paseíllo agradeció el esfuerzo de la pronta reaparición de Morante y Roca Rey, quienes la compartieron con Castella. Pero fue el peruano el único que terminó de redondear la tarde en triunfo. Y lo consiguió ya en el tercero, al que desorejó de forma contundente. Lo cierto fue que el toro, noble y con cierto temperamento, fue el aliado perfecto para la apuesta siempre valiente de Roca Rey, quien, tras un buen saludo de capote, encendió la mecha pasándose el toro de rodillas por la espalda y mantuvo el tono en series macizas por ambas manos, mientras el toro no tuvo más remedio que obedecer a su autoritario mando. Las manoletinas del cierre fueron de esas de aguantar la respiración, por eso ni el uso del descabello evitó el doble trofeo. No contento con eso, se fue a porta gayola para recibir al sexto y sumar chicuelinas, cordobinas y tafalleras en un variadísimo primer tercio. Nunca quitó el pie del acelerador el peruano, inteligente, pues el toro fue perdiendo gas y supo mantener la emoción tirando de mando y cercanía. Tumbó al toro de una certera estocada y cayeron de nuevo las dos orejas entre gritos de ¡torero, torero!
Con el éxito asegurado, ahora quedaba esperar que Morante nos regalara alguno de esos momentos inolvidables de su toreo, pero nos quedamos con la miel en los labios, pues la poca entrega de su lote apenas le permitió dejar destellos de su genialidad. Un precioso inicio a dos manos con el primero y un barroco galleo por chicuelinas al cuarto quedaron como promesa de mejor suerte para este sábado.
El que sí pudo triunfar fue Castella, que vio como la espada le quitó un trofeo tras construir una gran faena al buen segundo y se asentó para hacer, una a una, las embestidas del soso quinto, siempre templado, ligado y torero, arrimándose al final para amarrar la oreja.
FICHA DEL FESTEJO:
Viernes 15 de mayo de 2026. Plaza de toros de Jerez de la Frontera. Segunda de la Feria del Caballo. Lleno de "No hay billetes".
Se lidiaron toros de Jandilla, correctos de presentación. 1⁰, noble a menos; 2º, bueno; 3⁰, noble y agradecido; 4º, manso a la defensiva; 5º, soso; y 6º, a menos.
Morante de la Puebla, de azul marino y oro, pinchazo y estocada (palmas); y pinchazo y media estocada (palmas).
Sebastián Castella, de rosa y oro, dos pinchazos, aviso y estocada (ovación); y media estocada, aviso y descabello (oreja).
Roca Rey, de azul marino y oro, casi entera y trasera, aviso y descabello (dos orejas); y estocada (dos orejas).