Los retrasos de los nuevos submarinos S‑80: el programa que condiciona la planificación naval de la Armada
La china en el zapato de la Armada se erosionó tras el impacto de la Covid-19 en España. La serie S-80 que aguardaba la Armada desde hace años sufrió varios retrasos que no certificarán el control sobre todos los submarinos de la serie hasta el año 2030. A 19 de mayo de 2026, solamente se cuenta con el S-81, el Isaac Peral, que fue integrado hace varios años para ser utilizado.
Según los primeros planes, los tres primeros modelos deberían haber sido integrados antes del final del curso político. Ante las incidencias y la paralización de la industria militar, la Armada espera poder integrar el S-82 a finales de este año, se calcula sobre el mes de octubre. Las cifras del S-82 son impresionantes. 3.200 toneladas de desplazamiento en superficie, 3.700 en inmersión, 81 metros de eslora y 7,3 de manga. La Armada tuvo que dar de baja al S-74 Tramontana en 2022, dejando al Galerna como el único submarino operativo.
Los modelos S-83 Cosme García y S-84 Mateo García de los Reyes, todavía se encuentran en construcción. Volvió de su retiro en 2022 y se espera que pase a "mejor vida", el próximo año. En este sentido, la primera unidad de la serie necesitó dos años y medio para superar los procesos marcados debido a problemas heredados en la cabecera que han sido resueltos en los nuevos modelos presentados y desarrollados por Navantia. En total se cuenta con tres años de retraso en todo el proyecto.
Las deficiencias del S-81 y el S-82
La china en el zapato del programa naval que ha dilatado las capacidades de la Armada en el plano naval deberá pasar por el taller. Tanto el Isaac Peral como el Narciso no cuentan con el sistema AIP de propulsión independiente del aire. El objetivo de este elemento que está siendo implementado en los dos últimos es mantener al buque sumergido durante varias semanas sin pasar a snorkel. Tanto el Narciso como el Peral deberán someterse al proceso de gran carena para terminar la deficiencia.
Varios medios de comunicación apuntaron a que esta joya de la Armada, el S-81, habría estado funcionando supuestamente sin el sistema para salir a superficie en caso de emergencia. Tras salir a la luz este diario habló con la Armada que desmintió por completo las supuestas incidencias mencionadas. Una vez concluida la fase de mantenimiento programada en Cartagena, el buque retomará su actividad operativa e intervendrá en misiones aliadas como Sea Guardian de la OTAN.
Los motivos del retraso de los submarinos de la S-80
Los retrasos en la producción del S-82 se deben a una combinación de problemas técnicos y la falta de personal experimentado. A pesar de haber cerrado el casco resistente del S-82 en junio de 2023, Navantia enfrenta dificultades para acelerar la producción. La complejidad del diseño y la construcción de estos submarinos ha sido un desafío constante.
Con este panorama y ante un panorama geopolítico que cada vez cambia a una mayor velocidad, la Armada no podrá contar con sus nuevos juguetes hasta 2030.