El excomisario Villarejo admite el espionaje a Bárcenas por "información que afectaba a altas instancias del Estado"
El excomisario la Policía Nacional José Manuel Villarejo reconoce en el juicio del "caso Kitchen" que participó en una operación de espionaje impulsada desde el Gobierno para saber si el extesorero del PP tenía información que podía "comprometer la seguridad de altas instancias del Estado".
Villarejo llegó a afirmar en la Audiencia Nacional que el expresidente Mariano Rajoy se aprovechó de lo que consideró una operación "correcta y oficial" para saber "si había algo que le afectaba" y así "él también trincarlo".
"Tengo la impresión de que el exministro, el secretario de Estado, como el resto de los que están aquí imputados, fueron todos engañados por el genio del señor Rajoy", aseguró el excomisario.
A lo largo de su declaración como acusado, Villarejo ha explicado que el que fuera director general de la Policía Nacional Ignacio Cosidó y el exdirector adjunto operativo (DAO) Eugenio Pino le encargaron captar al chófer y guardaespaldas de Bárcenas, Sergio Ríos, como confidente.
Querían utilizar a esta persona de la "máxima confianza" de su familia para constatar si poseía datos sobre supuestos nexos entre el traficante de armas de origen libanés Abderramán El Assir y el Rey Juan Carlos.
Según relató, existía un temor en el Centro Nacional de Inteligencia (CNI) y otros organismos del Estado a que Bárcenas, movido por la venganza, pudiese vender esta información que afectaría a altas instancias a servicios secretos extranjeros.
Fuentes del entorno del extesorero de Génova, explicó Villarejo, le habían trasladado que Bárcenas "lo grababa todo" con una pluma y el material era almacenado en un pendrive. Tal y como declaró este lunes, el expresidente Rajoy quería saber si tenía audios que pudiesen comprometerle.
"Visto a estas alturas, ojalá hubiera encontrado algo que afectase a Rajoy, me hubiera hecho mucha ilusión", apostilló también al respecto.
Además, respecto a Rajoy, afirmó que, a través de "terceros", le pedía que le informara directamente "porque no se fiaba de las versiones que le pudiera contar" el entonces ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz.
Volviendo al chófer al que el excomisario logró captar como colaborador, tras dos intentos previos fallidos del CNI y de Enrique García Castaño, refirió que la información que le pedía era, básicamente, "todo lo que se pudiera enterar".
Desde "conductas extrañas de la señora Rosalía (Iglesias, mujer de Bárcenas)" o de "gente satélite alrededor de ella" hasta "personas que le llevaban documentos, contactos con señores extranjeros".