El PP, enredado en «el día de la marmota» con la moción de censura
No hay más preguntas, señoría. Ayer, quedó zanjado el debate de la moción de censura: Junts no va a apoyarla y Alberto Núñez Feijóo no tiene prisa en presentarla... para perderla. Cree el presidente del PP que la ansiedad no es buena compañera de viaje. Su apuesta sigue siendo la misma: una «prudencia que [cree] dará sus frutos».
Ante la cascada de escándalos de corrupción que acorralan al Gobierno de Pedro Sánchez, la pelota ha pasado en las últimas horas al tejado del primer partido de la oposición, que a su vez ha pretendido rebotarla al tejado de los socios. En realidad, lo que ocurre es que nadie quiere hacerse cargo de la presión creciente.
Jordi Turull recordó ayer que su partido quiere elecciones cuanto antes. Feijóo ha ofrecido una moción «instrumental» para que el primer decreto que firme el nuevo Gobierno sea la disolución de las Cortes. Pero Turull replicó: si el PP quiere los votos de Junts, toca pasar por la taquilla de Carles Puigdemont en Waterloo.
Un pitorreo que no ha sentado nada bien en las filas del PP, donde hay autocrítica en el manejo de las expectativas. «El error es un clásico: hacer caso a las señales que emiten Junts y PNV. ¿De verdad vamos a implorar sus votos? ¿Para qué? ¿Para que nos meen en la cara?», cuestiona un destacado dirigente nacional.
Un debate estéril
Otro, se queja de que el PP anda enredado en «el día de la marmota» con un debate estéril que, para más inri, puede resultar perjudicial para Feijóo. Porque traslada la falsa impresión de que está dispuesto a cambiar de opinión, como su rival, y ahora no reniega de un pacto con los temidos nacionalistas. Cuando, recuerdan los populares, «no hay nada de agua en esa piscina». Es decir: que ni Puigdemont ni Aitor Esteban van a apoyar jamás una moción de censura para llevar a Feijóo a la Moncloa. Por muchas urnas que ofrezca.
Agradecen en la dirigencia popular que ayer Feijóo, en su discurso en Barcelona ante el empresariado catalán, fagocitó la mecha de la granada que le lanzó Turull: «No sé qué harán otros. No pretendo remover conciencias. No busco atajos porque lo que conviene atajar es la situación de España. Y no vengo a pedir favores, ni tampoco a regalarlos. A lo que vengo es a defender la necesidad de un proyecto limpio. Y a lo que vengo es a garantizar en todo caso que devolveré la decencia a mi país con ayuda o sin ella».
Será «sin ella», apostillan los dirigentes consultados por LA RAZÓN. Hay un sector que recomienda a la cúpula que deje de atender a los «cantos de sirena» que le lanzan unos socios que, por otra parte, no tienen la más mínima intención de facilitarle la vida a Feijóo.
Otros, opinan que lo ocurrido en las últimas horas tiene más que ver con conversaciones de «entretenimiento antes de la visita del Papa, que será el monotema en España a partir del viernes».
El malestar, de hecho, es porque ha pasado exactamente lo que quería evitar Feijóo: que el foco deje de estar en la corrupción en un momento crítico. Un nuevo sumario judicial sobre el «caso Leire» está al caer, José Luis Rodríguez Zapatero declara en la Audiencia Nacional en dos semanas, en Badajoz se juzga al «hermanísimo» y la primera sentencia a José Luis Ábalos ya está en el horno del Supremo.
En las filas populares hay quienes opinan que más vale actuar en lugar de hablar. Que una vez que se ha trasladado toda la presión sobre los socios, no conviene dar pábulo a más especulaciones. En realidad, es lo mismo que ha reclamado Feijóo a los suyos. La expectativa, por tanto, está puesta nada más y nada menos que en el calendario judicial, que va a ir a más. Y, por tanto, conviene no despistar, recalcan en el PP.
Cuestión aparte es lo que pueda pasar más adelante. A la vuelta del verano. «Presentar una moción de censura en otoño pondría a Junts y PNV en una encrucijada, porque no van a querer salir en la foto con Pedro Sánchez a tan poco tiempo de las municipales». Si de lo que se trata es de desgastar a todo el bloque sanchista, el PP busca «el momento procesal oportuno».
Entretanto, sigue la ofensiva parlamentaria. Este miércoles, comparece Alicia García, portavoz del PP en el Senado, que anunciará nuevas acciones en las dos comisiones que investigan la corrupción del Gobierno.