La Casa Blanca revisará los protocolos de seguridad en torno y Trump
A medida que avanza la investigación del tiroteo durante la cena de corresponsales de la Casa Blanca, surgen nuevas preguntas acerca de cómo el detenido consiguió llegar tan lejos y qué falló en los sistemas de seguridad. Los agentes desplegados en el lugar reaccionaron rápido, apuntan los expertos, pero esa respuesta inmediata no borra la grieta en los pasos previos para trazar el plan de seguridad. ¿Cómo pudo acercarse tanto a la sala del evento un hombre sin identificar y armado? Es la pregunta que muchos tratan de responder 42 horas después del tercer intento de asesinato contra Donald Trump en 24 meses. Para responder a esta y otras preguntas, está prevista una reunión entre la Casa Blanca y el Servicio Secreto para revisar los protocolos de seguridad en torno al presidente norteamericano.
La cena de corresponsales se celebró en el Washington Hilton, un hotel con una fuerte carga histórica en lo que a la seguridad presidencial se refiere. Fue allí donde en 1981 se intentó asesinar al expresidente Ronald Reagan, pero desde entonces la seguridad en torno a la figura de un mandatario ha evolucionado de manera sustancial. Hoy se cuenta con detectores de metales, controles, perímetros de seguridad y coordinación entre agencias todo apoyo por un desarrollo tecnológico de gran calibre. Aun así, Cole Thomas Allen, un profesor e informático de 31 años, fue capaz de sembrar el pánico a las puertas del evento.
Según la investigación, se registró en el hotel dos o tres días antes de la celebración, entró en la habitación cargado con las partes de la escopeta que más el sábado ensamblaría, cuchillos y una pistola, pero no nadie se dio cuenta. Al llegar con tanta antelación, pudo esquivar el control de acceso al edificio que se ubicó en la entrada del recinto el sábado a las dos de la tarde hora local. Cuando los más de 2.000 invitados comenzaron a llegar y a atravesar los controles de seguridad, Allen ya se encontraba en su habitación ultimando los detalles del ataque.
Según las primeras pesquisas, el detenido llegó a recorrer unos 18 metros, pasando junto al Servicio Secreto, esquivando su atención y llegando a la escalera interna que conducía al salón donde se encontraban sus potenciales víctimas. Es desenlace podía haber sido mucho peor, porque los agentes que custodiaban la entrada al salón estaban a punto de terminar su turno.
Allen llegó al este último control de seguridad provisto de sensores magnéticos cargado con una escopeta y una pistola que, según los testigos, ensambló poco antes, y varios cuchillos. Todo sin que ninguno de los agentes de seguridad entrenados para estas situaciones lo detectaran, una vez allí abrió fuego.
Minutos antes del tiroteo, las imágenes de videovigilancia registraron cómo varios agentes estaban desmontando el improvisado puesto de control. La explicación oficial que publica la agencia de noticias Associated Press es que, al estar el presidente en el interior del salón, y como el Washington Hilton seguía abierto a huéspedes ordinarios, la seguridad se concentró principalmente en el acceso al salón de baile, no en todo el hotel, y la estar todos los invitados dentro del salón el control correspondía a los agentes del interior de la sala. Según "The Wall Street Journal", incluso el sospechoso se había sorprendido de la falta de seguridad en torno al evento, así lo reflejó en un manuscrito que la policía encontró en su ordenador.
Trump ha aprovechado este episodio para defender su polémico salón de baile, mientras los defensores de las teorías conspirativas apuntan a que todo estaba planeado para sacar rédito político de un acto así. Más allá del ruido, algunos expertos coinciden con el mandatario en que hoteles como el Washington Hilton no son fortalezas, sino espacios abiertos, con múltiples accesos, trabajadores, huéspedes y zonas comunes que el día del evento se blindan solo parcialmente.
Ahí está precisamente el foco de la investigación ¿Se revisó el historial de cada uno de los trabajadores y clientes del hotel? Si no fue así, ¿debería haberse hecho? ¿Quién es el culpable de que el tirador llegara tan lejos? Son algunas de las preguntas que 48 horas después del tiroteo todavía seguían sin respuesta.
Mientras, las condenas por el ataque llegaban de ambos lados de la arena política. El congresista neoyorquino Ritchie Torres ha sido muy crítico con la actuación de los agentes el sábado por la noche asegurando que no se requirió ningún control de seguridad para acceder a un evento en que el participaban el presidente de EE. UU., el presidente de la Cámara de representantes, miembros del Gabinete y otros funcionarios de la línea de sucesión. Un reproche al que también se ha unido el congresista texano Micahel McCaul que incluso pone en duda si el presidente y el vicepresidente deberían participar en este tipo de eventos.