La honestidad de Ferrera con la decepción de Partido de Resina
Bregó Ferrera el primer toro de Partido de Resina y eso hizo que pusiera cada banderillero un par de palos. Cambiaban de pronto las reglas del juego nada más empezar, como el capote de raso azul del propio torero al que ya nos tiene acostumbrados. Aunque el que realmente había cambiado las reglas de su propio juego había sido Álvaro Serrano 24 horas antes. El novillero había revolucionado Madrid con lo difícil que es esta plaza y lo fácil que se convierte cuando la verdad es el pasaporte para la gloria. A su abuelo brindó uno de los astados y lo hizo entre lágrimas. Fue presagio de lo que vendría después. En la madrugada el abuelo que le metió en vena la afición a los toros abandonó este mundo. La dureza poética de la vida que se concilian con los sueños. Pocos pudo activar, volviendo al día, Ferrera con aquel primer toro que abrió plaza de Partido de Resina. Tiró por una faena muy técnica a ese animal que iba y venía. No le apretó, le dejaba a su aire sin ligarlo. Pero eso tenía la otra cara de la moneda: la faena no caló. Anduvo muy habilidoso y efectivo con la espada.
Manseó el cuarto en el caballo y esperó tres mundo con las banderillas. Un trago pasar por ahí. Cuando Ferrera tomó la muleta para comenzar la faena eran todo dudas. No sabíamos por dónde iba a tirar la cosa. Antonio nos regaló un decálogo de buen hacer, de honestidad, de amor por la profesión 30 años después y de estar con exactitud cosido a cornadas. Creyó en el toro más que todos y más de lo que el de Partido de Resina merecía e hizo magia con esa embestida anodina que acabó por tener. Perfecto en las distancia, la altura con el toro y el temple que fue capaz de imprimir en todo lo que hizo.
No estuvo cómodo Calita con un segundo, que acudía al engaño con una primera parte del embroque más amable, pero después no tenía entrega y además no transmitía.
Una buena estocada se cobró en el quinto, que fue descastado y de poco juego en la muleta. Calita, que era su único cartucho, alargó el trasteo para poco contenido. Y el frío ya se había metido en los huesos.
Encastado fue el tercero, con ese punto de violencia y pensamos que habría faena. Es verdad que cuando llegó a la muleta de Colombo el toro se aburrió y la faena a la espera del venezolano tampoco contribuyó. Se fue a menos todo tras el tercio de banderillas.
Imposible le fue banderillear al sexto y acabó por hacerlo la cuadrilla, aunque ya con tantas pasadas el presidente cambió el tercio con tan solo dos palos. Hubo protestas, pero la cosa se estaba alargando en exceso. El toro no tuvo un pase y el ambiente era ya de hostilidad total. La corrida de Partido de Resina había estado lejos de darnos alegrías. En realidad, lejos de todo. La vida sigue hoy en esta plaza nuestra.
Ficha del festejo
LAS VENTAS (MADRID). Quinta de la Feria de San Isidro. Se lidiaron toros de Partido de Resina. El 1º, va y viene; 2º, sin humillar; 3º, encastado y a menos; 4º, soso y sin entrega; 5º, descastado; 6º, malo. Dos tercios largos.
Antonio Ferrera, de carmín y oro, estocada (silencio). aviso, estocada caída (saludos).
Calita, de malva y oro, metisaca, pinchazos, estocada (silencio); buena estocada (silencio).
Jesús Enrique Colombo, de malva y oro, aviso, pinchazo hondo, dos descabellos (silencio); estocada baja (silencio).