La curiosa respuesta de un hostelero a una reseña negativa: "Los gritos son porque es sorda y no oye nada"
Una reseña publicada en internet sobre un establecimiento llamado Casa Luisa II ha generado atención por el tono de las valoraciones y por la respuesta posterior del propietario, en la que se matiza uno de los episodios descritos por el cliente y se defiende el funcionamiento del local.
En el comentario inicial, el usuario relata de forma muy crítica su experiencia en el establecimiento, comenzando ya con una valoración negativa del inicio de la visita: “Empezamos mal. Coca cola de lata. Seguimos peor”. A partir de ahí, el texto mantiene un tono irónico y acumulativo de quejas sobre distintos aspectos del servicio. El cliente continúa explicando que pidió más hielo y "la mirada de la camarera mas antipática del mundo; casi me deshace”, subrayando su percepción de un trato poco amable por parte del personal.
La reseña también incluye observaciones sobre la comida servida, en concreto una tapa de tortilla: “Pincho de tortilla. No estaba mal, pasado de sal y muy poco huevo”. Aunque reconoce que el producto “no estaba mal”, insiste en defectos de preparación, especialmente en el punto de sal y la proporción de ingredientes.
Una crítica cargada de ironía
Otro de los elementos destacados del comentario hace referencia al ambiente del local, donde el usuario afirma: “El propietario dando gritos a su madre y al personal....un sitio encantador sin duda”. La frase, claramente irónica, sintetiza su percepción general negativa de la experiencia, combinando la crítica con un tono sarcástico.
El cliente también menciona una condición del establecimiento relativa al pago: “Pagos con tarjeta a partir de 8 euros. Cómo sólo había consumido 5, viaje al cajero. Cierre la puerta cuando salga”. Este aspecto añade otra queja logística, al no alcanzar el mínimo requerido para pagar con tarjeta.
"Me gustaría que volvieras"
Sin embargo, la publicación no termina ahí. El propietario del establecimiento responde directamente al usuario con un mensaje en el que agradece la opinión y muestra disposición a una futura mejora de la experiencia del cliente. El mensaje comienza con un tono conciliador: “Muchas gracias por su opinión, me gustaría que volvieras, cambiarás de opinión”.
A continuación, el propietario aborda uno de los puntos más sensibles del comentario inicial, en concreto la referencia a los supuestos gritos en el local. En su respuesta aclara: “Por cierto, los gritos son porque es sorda y no oye nada”. Esta frase introduce una explicación sobre la situación personal de una de las personas mencionadas en la reseña, con la intención de contextualizar el comportamiento percibido por el cliente.