Pogacar decide la Vuelta antes de llegar a España
A Tadej Pogacar no le gusta esperar. Le gusta resolver las carreras cuanto antes y cuatro etapas, aunque una tuviera que ser anulada, ya le parecen suficientes para decidir la Vuelta. Por eso atacó cuando quedaban 50 kilómetros para la llegada y tres puertos de montaña por coronar.
No atacó temprano porque tuviera ganas de exhibirse sino porque Beixalis, el puerto en el que atacó, era el más duro que tenían que afrontar los corredores en su camino de regreso a Andorra la Vella, principio y final de esta cuarta etapa de la Vuelta. Una ascensión incómoda, por un camino de paso estrecho, con una carretera de firme irregular. Un terreno para sacar diferencias, aunque sus rivales trataron de complicarle la vida dentro de lo posible.
El Decathlon se encargó de marcar el ritmo, tratando de evitar que UAE impusiera la marcha que le gustara a Tadej. Pensaba el equipo francés en endurecer la carrera para que su líder, Felix Gall, tuviera alguna opción. El austriaco fue el único que amagó con resistir el ataque inicial de Pogacar, pero le duraron poco las fuerzas a la altura del esloveno.
«Mi idea era meterme en la fuga para anticipar su ataque, pero no es fácil», confesaba Sepp Kuss después de la etapa. El ganador de la Vuelta de 2023 ya no es un candidato para la victoria este año porque el único candidato es Tadej Pogacar. Ni siquiera el hombre que más veces ha ganado la Vuelta, Primoz Roglic. Su lugar está por detrás en el grupo que aspira a acompañar a Tadej en la celebración final en Granada.
«Peleamos por el segundo puesto, por el podio y ya sabíamos que iba a ser así», asume Enric Mas. «Siempre estamos con lo mismo, pero es la realidad», añadía el español cuando le comentaban que es tercero en la general, el primero de los mortales. «Tadej es el mejor y nosotros nos tenemos que centrar en nuestra actuación», asume el corredor español, que siempre ofrece en la Vuelta su mejor versión.
Tan sobrado va Pogacar que se permite reconocer en la cuneta a su compañero Adam Yates, que lo anima y choca el puño con él. «No esperaba verlo en esa carretera, pero ha sido muy bueno encontrarlo siguiendo la carrera como un fan. Estaba muy contento de verlo», dice.
Nadie es capaz de detenerlo antes de volver a ganar en Andorra. El principado vio su primera victoria en una gran vuelta. Fue en 2019, bajo la lluvia, pero entonces los focos se centraron en el gesto de disgusto de Marc Soler cuando desde el coche de Movistar le mandaron parar para ayudar a Nairo Quintana. «Todas las victorias son difíciles, pero sin duda una de mis victorias más bonitas fue la de 2019 bajo la lluvia con Urska [Zigart, su novia] esperándome en la cima. Nunca me olvidaré de ese día», recuerda.
Entró Pogacar en meta, en solitario, como acostumbra. Y a más de dos minutos, todos sus rivales. El primero de ellos, el pequeño Jarno Widar, del Lotto. Por detrás de él, Felix Gall, Onley, Mas, Kuss y Roglic. Todos a 2:39. Y a 2:57, Carapaz.
Dice Tadej que en las grandes vueltas «nunca se puede decir que esté decidido». «Aunque sean 20 minutos de ventaja, hay que ir con cuidado, día a día. Es una buena diferencia, pero queda mucho para llegar a Granada», advierte.
Pero Pogacar ha decidido la Vuelta antes de pisar suelo español ya sólo pelea contra los números y contra la historia. Solo un corredor ha vestido el maillot de líder de principio a fin, el suizo Tony Rominger en 1994 y el esloveno está en camino de igualarlo. Mucho más lejos quedan las trece victorias parciales del ganador de la Vuelta en 1977, el belga Freddy Maertens. «¿Trece? Buah», dice, pensando que es una cifra inalcanzable aquella de Maertens, que ganó la primera etapa, una contrarreloj en la Dehesa de Campoamor, y también la última, con final en Miranda de Ebro. Y entre medias, algún día consiguió dos triunfos, cuando las etapas tenían un sector por la mañana y otro por la tarde.
«No estoy pensando en una cifra como 13 etapas, vamos día a día, sin estrés. Voy a disfrutar de esta Vuelta tanto como pueda y a defender la roja con dignidad pero sin volvernos locos. Etapa a etapa», dice camino de su séptima gran vuelta.