Grupo Sama: 50 años de la operación que dio el primer paso al mercado bursátil costarricense
Presentado por: Grupo Sama
Una operación por ¢25.000 de deuda interna marcó un antes y un después para las finanzas costarricenses. Ese día, Inversiones Sama, S.A. ejecutó la primera transacción registrada en la Bolsa Nacional de Valores, identificada como el contrato No. 00001.
La transacción fue ejecutada por Álvaro Sancho, fundador y entonces presidente de Inversiones Sama. Medio siglo después, aquel documento constituye para la compañía el punto de partida de una historia que también está ligada al desarrollo del mercado bursátil costarricense.
En sus primeros años, la bolsa estaba apenas dando sus primeros pasos. Las operaciones se concentraban principalmente en dólares y poco a poco comenzaron a incorporarse títulos emitidos por instituciones del Gobierno. Así fue tomando forma un mercado dominado por instrumentos de renta fija.
La creación de la bolsa permitió atender una necesidad que hasta entonces no tenía un espacio formal: contar con un centro organizado donde los inversionistas pudieran negociar títulos valores.
Víctor Oconitrillo, presidente de Grupo Sama.
De un puesto de bolsa a un grupo financiero
La historia de Grupo Sama avanzó en paralelo con la transformación del mercado financiero.
La organización comenzó como un puesto de bolsa y, durante la crisis económica y cambiaria de los años 80, creó una casa de cambio para participar en la compra y venta de dólares. Posteriormente incursionó en el negocio financiero y amplió su actividad hacia diferentes empresas y sectores.
Uno de los capítulos de esa trayectoria estuvo relacionado con compañías que atravesaban situaciones financieras complejas.
Uno de los casos más significativos fue el Hospital La Católica. En aquel momento, la institución enfrentaba un serio problema de liquidez y sus propietarios acudieron a Sama en busca de apoyo.
Actualmente, Grupo Sama está integrado por Inversiones Sama, puesto de bolsa; Sama Sociedad de Fondos de Inversión; Sama Valores y Edificio Grupo Sama.
La organización mantiene además una estructura de capital 100% costarricense y opera bajo la regulación de la Superintendencia General de Valores (SUGEVAL) y la supervisión del Consejo Nacional de Supervisión del Sistema Financiero (CONASSIF).
De los corredores a las operaciones digitales
La transformación del mercado bursátil no ocurrió únicamente en sus productos. También cambió radicalmente la manera de hacer negocios.
En los años 80, los corredores de bolsa se reunían físicamente en el denominado “corro”, una oficina donde recibían y negociaban las órdenes de compra y venta de títulos valores.
Con el paso de los años, la tecnología comenzó a transformar este sistema, siguiendo una tendencia que ya se observaba en mercados internacionales como el de Nueva York.
Las máquinas y posteriormente los sistemas electrónicos sustituyeron progresivamente al corro y permitieron realizar las negociaciones de manera más rápida y eficiente.
Una oportunidad en medio de la crisis
La crisis económica y cambiaria de los años 80 también puso a prueba a los participantes del mercado y generó oportunidades que hoy forman parte de la historia de Sama.
En ese momento, algunas empresas exportadoras enfrentaban dificultades para obtener dólares. Ante la falta de divisas, comenzaron a recibir certificados denominados en dólares como mecanismo de pago.
Sama identificó una oportunidad en esos instrumentos y comenzó a adquirirlos con descuentos a través de diferentes instituciones financieras y bancos internacionales.
De los dólares a la deuda internacional
La experiencia acumulada en el mercado cambiario también abrió el camino hacia nuevas alternativas de inversión.
Con el tiempo, Grupo Sama amplió su participación hacia el mercado de deuda internacional. Hoy, las opciones para sus clientes incluyen no solo títulos emitidos por gobiernos, sino también deuda corporativa de compañías de diferentes países.
La evolución refleja el cambio experimentado por el mercado costarricense: de una operación inicial de ¢25.000 en deuda interna a un escenario en el que los inversionistas pueden acceder a instrumentos financieros internacionales y diversificar sus portafolios más allá de las fronteras nacionales.
La ética detrás de “El arte de hacer negocios”
En paralelo con el crecimiento del negocio, Grupo Sama construyó una identidad alrededor de una frase que se convirtió en parte de su marca: “El arte de hacer negocios”.
El origen de la expresión está relacionado con una afición por la pintura. Durante años, dentro de la organización existió interés por adquirir obras de artistas costarricenses y, en algunas ocasiones, exhibirlas para clientes.De esas conversaciones surgió una idea: hacer negocios también es un arte.
Ese último concepto ocupa un lugar central en la filosofía de la organización. En un negocio financiero, donde se administran recursos e inversiones de clientes, la confidencialidad, el orden, la disciplina y la responsabilidad son elementos esenciales.
Estos 50 años representan una forma de trabajar que hemos mantenido desde el primer día. Nuestro compromiso sigue siendo el mismo desde 1976: acompañar a nuestros clientes con la disciplina y el profesionalismo que el mercado de valores exige.
Víctor Oconitrillo, actual presidente de Grupo Sama.
La empresa también considera parte de su legado la formación de profesionales. A lo largo de cinco décadas, numerosos colaboradores han pasado por la organización y posteriormente han continuado sus carreras en otras empresas del sector.
Para Sama, esa movilidad también demuestra el papel que ha desempeñado como una especie de escuela del mercado financiero costarricense.
El próximo capítulo
Estos 50 años brindan la experiencia, el profesionalismo y ética necesarios para que Grupo Sama mantenga como prioridad fortalecer el negocio financiero y bursátil, con la implementación de nuevos servicios y nuevos productos nacionales e internacionales debidamente regulados por las entidades correspondientes.
La relación con los inversionistas y emisores va más allá de una transacción: implica escuchar las necesidades de los clientes, entender sus proyectos y acompañarlos mediante asesoría financiera y bursátil.
En Grupo Sama se proponen mantener la relación de largo plazo acompañando a los clientes en satisfacer sus necesidades, cumpliendo con los niveles de riesgo establecidos para cada inversionista.
Para
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